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Los pasos en falso de la reconstrucción

A poco de haberse cumplido 8 meses desde el gran terremoto, urge hacer una reflexión crítica respecto de la acción del Estado, particularmente en la ciudad de Talca. ¿Cuáles son los enfoques que están detrás de la forma en que se ha conducido la emergencia y la reconstrucción? ¿Cómo ha sido enfrentado el problema desde el Gobierno? Son algunas de las preguntas que a continuación intentamos responder:

1. Se ha confundido emergencia, planificación y reconstrucción: Mientras toda la experiencia internacional nos decía “una cosa es la emergencia (que puede durar mucho tiempo), otra la planificación y otra la reconstrucción misma”, aquí todo se enfrentó como un sólo problema. En múltiples ocasiones las autoridades han dado por finalizada la “emergencia”, ante el estupor de los ciudadanos y ciudadanas que la viven día a día en carne propia. Como anécdota, en una ocasión, en el marco del Plan de Reconstrucción de Talca, los equipos técnicos (del municipio? Del pre?) llegaron a un barrio a preguntarle a las familias: “¿Con qué ciudad sueñan?”. Pregunta irrisoria, cuando las personas no han sido nunca visitadas por la municipalidad, no tienen medias aguas ni plástico para protegerse de las lluvias. Eso resulta cuando se confunden los procesos.

2. Un Estado que no acoge a los damnificados: Mientras que por “arriba” se proponen grandes ideas para la reconstrucción, se ponen urgencias, se inauguran experiencias “pilotos” por parte de las autoridades, y se dan cifras y nuevos plazos; por “abajo”, las miles de personas damnificadas han permanecido desamparadas. Poca y mala información, deficiente y a veces indigna atención, plazos que no se cumplen, descoordinaciones. Dicho de otro modo, el “sentido de urgencia” del que habla el Presidente de la República, y la pasión que envolvió el esfuerzo estatal por rescatar a los mineros, no se ha visto en las calles y en los barrios afectados. Más allá de los esfuerzos, no se ha percibido un Estado acogedor después del terremoto.

3. Se ha operado mayoritariamente con las políticas públicas de tiempos normales: Luego de una catástrofe como la ocurrida, se hace imprescindible que el Estado disponga de una institucionalidad (programas, recursos, liderazgos técnicos y políticos) apropiada para enfrentarla. Aquí, la consigna fue “arar con los bueyes que hay”. Solo dos ejemplos: i) no ha existido ningún programa de asistencia técnica y orientación a las familias y barrios damnificados y ii) se operó con el mismo subsidio de reparación pre existente, que resulta a todas luces insuficiente.

4. Se ha subvalorado la opinión de los ciudadanos organizados: Los espacios para la participación ciudadana en los procesos de emergencia y reconstrucción han sido muy precarios. En la región, solo después de 4 meses del terremoto la autoridad se reunió con los dirigentes y líderes sociales, pese a que ellos habían estado trabajando en sus comunidades desde el primer día. En Talca, el comité de emergencia, (donde deben participar representantes sociales) no sesionó más de 4 veces. Detrás de esta ausencia de espacios para la ciudadanía, está la creencia de que la “eficiencia” es patrimonio de los técnicos, los que saben, y que los ciudadanos no tenemos la capacidad de ser parte de la reconstrucción porque, finalmente, ¡no sabemos como hacerlo!

5. Una mirada unidimensional: La emergencia y reconstrucción se ha concentrado solo en lo que se ve: casas, edificios, calles, puentes, etc. No se contempla que el terremoto también afecto aspectos psicosociales, identitarios y culturales. Prueba de esto es que si bien muchos expertos recomendaron sacar los escombros con prontitud y contar con atención psicológica como pasos fundamentales y urgentes para la salud mental de la población, ninguno de estos asuntos fueron considerados relevantes para la autoridad.

6. La reconstrucción se ha organizado desde Santiago: Los actores que se han visto más debilitados en su capacidad de acción post terremoto son los Gobiernos Regionales y comunales. Basta recordar los recortes presupuestarios realizados a las regiones y las dificultades que las municipalidades han tenido para instalar mediaguas, retirar escombros y dotarse de los cuadros técnicos necesarios. La tendencia ha sido, una vez más, centralizar los procesos de asignación de recursos y toma de decisiones. La emergencia y la reconstrucción necesitan de capacidades, recursos y atribuciones locales. No se puede reconstruir desde Santiago. De nada sirve que el Presidente o sus ministros estén en terreno, si no se fortalece la institucionalidad regional y local.

7. Para el gobierno no existen barrios, sólo casas: En Talca, más de 14 barrios tienen daños por sobre el 50% en sus viviendas (cuestión que se repite en muchas ciudades y pueblos de la región). Son sectores enteros los que están en el suelo. Sin embargo, para el Estado, allí no existen barrios, sólo casas. El programa “Quiero mi Barrio”, que podría haber sido un extraordinario instrumento para apoyar la reconstrucción, ha dado la espalda a los barrios antiguos de la ciudad. ¿Por qué? Sencillamente porque los barrios no son una preocupación, por que lo colectivo no es una preocupación. El Estado prefiere relacionarse con individuos aislados, y no con un grupo organizado con capacidad de demandar soluciones más dignas y eficaces.

8. Se ha confundido el apoyo con el “favor”: Si bien es importante que el sector privado coopere en el abordaje de una tragedia como la que hemos vivido, otra cosa es entregar tareas que son propias del Estado a grandes grupos económicos. La primera justificación ha sido que “a caballo regalado no se le miran los dientes”. Luego, la urgencia de que el trabajo se haga rápido. Sin embargo, este apuro -hoy evidentemente injustificado, puesto que a casi 6 meses del inicio del PRETALCA concretamente no existe resultado alguno- ha llevado a aceptar en forma muy poco crítica, recomendaciones y propuestas -sin duda bien intencionadas- que no necesariamente responden a lo que las personas que habitamos diariamente la ciudad queremos y necesitamos.

Francisco Letelier
Sociólogo

 

 

 
 
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La Escuela de Líderes de Ciudad es una iniciativa de SUR Corporación de Estudios Sociales y Educación
que desde el año 2003 se desarrolla en forma ininterrumpida en Talca, en convenio con la ONG Surmaule y la EED de Alemania.